sábado, 4 de abril de 2015

Y tu mujer, que buscas?

Y tu mujer, que buscas?

Muy de mañana, siendo aún oscuro, (Juan 20:1)
Las mujeres vinieron al sepulcro.
Podemos imaginar, el dolor que pesa y agobia el corazón, ante la pérdida de un ser amado.
Con facilidad las lagrimas nublan la visión y el entendimiento, los obstaculos se agigantan.

Las mujeres camino al sepulcro, sabian que no tenian en si mismas la fortaleza necesaria para remover la piedra que les impedia el paso.

El Evangelio según San Mateo 28:2 habla de un gran terremoto, la obra de Dios Padre manifestada, para terror de los incredulos.

Angeles que proclaman: ¿Porque buscas entre los muertos al que vive? Lucas 24:5
Ciertamente difícil de creer, la naturaleza humana no entiende, la razón y las emociones engañan.
Estas mujeres le vieron morir.

Es necesario Cristo; La palabra viva y manifestada, que llama por nombre (En el Santo Bautismo)
Solo a partir de su llamado, de su Palabra, cobramos vida.

La evidencia, las obras estan ante nuestros ojos, pero no son suficiente, nuestras obras, semejantes al ungüento y especies aromáticas que llevaban las mujeres, no ayudan a entender Las Sagradas Escrituras; Es necesario que Dios se revele en Cristo y nos hable, con su palabra al corazón
(Juan 20:16)

Solo entonces miramos la cruz cargada de nuestra incredulidad, nuestra soberbia al pretender alcanzar el cielo por nuestros propios medios, la cruz refleja el precio de nuestra maldad y desobediencia.

Esa corona de espinas, esos latigazos, el escarnio y la maldición... No fueron otros, fué mi culpa.

Cristo murio por mi y también resucitó, si mis pecados estan en la cruz, tambien es mía su resurrección.

Su amor y no el mio, venció la muerte, el pecado y el diablo.

Y estas fragiles mujeres, son ahora portadoras del mas poderoso y glorioso mensaje: No temaís, ve y dile a mis hermanos.

¡¡¡ Cristo ha resucitado !!!

Referencia: Martín Lutero, Sermones para Semana Santa.


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